Alternativas al césped (2)

En esta segunda entrada bajo el título alternativas al césped queremos presentar un parque público realizado enteramente sin césped y sin riego en clima mediterráneo, de una gran plasticidad y belleza.

En Marsella, con una precipitación media anual de 545 mm y en un espacio situado sobre el mar Mediterráneo, se ha construido un parque sobre el antiguo Fuerte Saint Jean, en una actuación paisajística terminada hace apenas 3 años. Hemos tenido la ocasión de visitarla recientemente y poder comprobar de primera mano la interesante actuación urbanística en la que el paisajismo tiene un evidente protagonismo, tanto por el diseño y empleo de materiales y la concepción del espacio, como por la increible selección de plantas mediterráneas. El resultado es una actuación ejemplar que nos permite disfrutar en plena ciudad de un jardín en el que gustar la riqueza y belleza de las plantas mediterráneas a lo largo de todo el año.

El fuerte es un antiguo complejo militar de finales del siglo XVII, aunque sus cimientos se remontan al siglo XII. Declarado Monumento Histórico y acogido bajo la tutela del Ministerio de Cultura francés en 1964 ha sido recientemente restaurado conectando, mediante unas espectaculares pasarelas en altura, la parte antigua de la ciudad con las nuevas intervenciones urbanísticas agrupadas en el paseo litoral, de manera que asegura una continuidad en el recorrido urbano de la ciudad.

Las obras de restauración del edificio histórico del fuerte han sido supervisadas por el jefe de arquitectos de Monumentos Históricos François Botton. Roland Carta y Rudy Ricciotti son los arquitectos responsables de la dirección de obra de los espacios interiores y de acceso, mientras que todo el tratamiento paisajístico ha sido proyectado y dirigido por el estudio francés APS con la colaboración en la selección vegetal y técnicas de plantación para un jardín sin riego de Olivier Filippi.

Fuente: MUCEM Marsella

Aunque la intervención nos ha parecido especialmente acertada en su conjunto en cuanto a su concepción paisajística, queremos centrarnos en esta entrada en el diseño de plantaciones por su especial interés y ejemplaridad como apuesta por el jardín sin riego.

El proyecto consiste en un recorrido por un jardin mediterráneo de 12.000 m2 de superficie, que va conectando los diferentes elementos del fuerte. La excepcional ubicación del fuerte, a la entrada de la bocana del antiguo puerto de Marsella, nos permite tener unas vistas increibles sobre el mar Mediterráneo y la ciudad, entre la ciudad antigua y la moderna. El jardín de las migraciones, así se llama este enclave, nos ofrece una mirada a lo que la flora del mediterráneo puede aportarnos para nuestros parques y jardines, la historia de nuestra relación con las diferentes especies vegetales a través de los siglos como puede apreciarse en los distintos espacios o pequeños jardines que se van sucediciendo en el recorrido.

Así, nos ha parecido muy destacable el jardín de las ensaladas silvestres del fuerte, una actuación que trata de honrar a las hierbas de los terrenos baldíos que fueron tan importantes por su consumo y cualidades en diferentes épocas históricas y que hoy tratamos como de malas hierbas. Y allí estaba el cardo mariano, por su utilidad arcana. Hemos aprendido que  sus hojas se pueden consumir  como hoy las espinacas, quitándole las espinas claro. Casi todo en él es aprovechable aunque nos gusten más otro tipo de verduras: sus jóvenes tallos, como los espárragos, o sus botones florales, como la alcachofa, o sus semillas tostadas, como el café. U otras plantas que despreciamos, honradas por su pasado glorioso aunque humilde. Y a pesar de que visitamos este jardín en junio y habían pasado ya sus llamativas flores, nos gustó verlas allí, protagonistas como otras mucho más apreciadas como las aromáticas o culinarias.

Jardín de las ensaladas silvestres del fuerte

Jardín de las ensaladas silvestres del fuerte

Estas últimas las pudimos ver junto a la huerta del restaurante que hay en el propio fuerte, ordeandas por género, presentándonos las numerosas especies de la familia de los tomillos, salvias y teucrium. Casi todas ellas rastreras o pequeñas matas de escasa talla, de floraciones en tonos rosados, azulados y púrpura. Atractivas también para las abejas y otros polinizadores.

Jardín de aromas

Jardín de aromas

Otro de los espacios que nos encantó fue el del jardín de las hierbas de san Juan, un lugar en el que se incluyen plantas que se utilizaban en la antigüedad para alejar los malos espíritus o atraer a la buena suerte. Acogiendo una tradición más antigua aún, relacionada con el solsticio de verano en el que las fuerzas de la naturaleza se consideraban en su esplendor, la tradición cristiana mantuvo en la edad media esta costumbre. En la madrugada del día de san Juan se recogían ciertas hierbas que se dejaban secar inmediatamente en pequeños ramos para colocarlos a la entrada de las casas para atraer la buena suerte o alejar los maleficios. Entre estas hierbas destacan además por sus belleza en el jardín la milenrama (Achillea millefolium), la artemisia, la siempreviva (Helychrisum italicum) o las salvias.

Jardín de las hierbas de san Juan

Jardín de las hierbas de san Juan

Pero el jardín tiene mucho más que estos pequeños espacios temáticos, un recorrido en el que se disfruta del colorido de las floraciones y contraste de texturas de euphorbias, salvias, teucrium, jaras y jaguarzos, tomillos y otras especies del arco mediterráneo.

Uno de los aspecto más interesante de este jardín es haber conseguido en muy corto espacio de tiempo – 3 años desde la plantación- un desarrollo casi adulto por no decir completo del estrato arbustivo y tapizante sin más riego que el de implantación durante el primer año. En la actualidad este espacio no se riega y no se trata con pesticidas, lo que ofrece un ejemplo de las posibilidades de crear y mantener realmente nuestros parques de una manera más sostenible. La técnica empleada para ello consiste, además de en la correcta selección de especies vegetales y su adecuada disposición espacial, en asegurar un buen sistema de drenaje para las plantas, en el empleo de un suelo no demasiado rico en materia orgánica, en la preparación de pequeños alcorques para cada planta que se utilizan para el riego del primer año y en la cubrición final de las superficies con gravilla de la granulometría adecuada. En esto juega además un papel fundamental el suministro de plantas sanas con un sistema radicular bien desarrollado.

Si os animáis a visitarlo aprovechad las horas de la tarde, cuando la luz es especialmente mágica y saca los mejores matices de las plantas y la ciudad.

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