Huertos a medida (3)

Tenemos nueva entrada en el blog en la línea de los huertos a medida. Esta vez os contamos algunos de los primeros factores clave que hay que considerar antes de construir o colocar nuestro huerto.

Ya hemos hablado en entradas anteriores de lo importante que es la calidad de la tierra para el huerto. Pero casi a la misma altura de importancia está la ubicación y exposición que escogemos para cultivar nuestras plantas, así como sus dimensiones para construir nuestro propio huertos a medida.

Para explicarlo de una forma rápida y sencilla: la gran mayoría de las plantas hortícolas necesitan sol, mucho sol. Y este factor realmente afecta a la maduración de muchas frutas y verduras y por supuesto a su sabor por lo que siempre hay que pensar en ello para escoger el lugar más adecuado.

Lo ideal sería poder cultivar en un espacio que reciba la mayor cantidad de horas de luz al día y la menor cantidad de sombras arrojadas de edificios, muros o árboles grandes. Por lo general esto se corresponde con las zonas de orientación sur, suroeste. Sin embargo, es posible que únicamente dispongamos de un espacio concreto y este no cumpla estos requisitos. En este caso, tampoco hay que desanimarse, sólo tendremos que poner más atención en escoger cultivos o variedades que soporten mejor la semisombra.

Una vez tenemos decidido dónde, llega el momento de pensar cómo. Los huertos pueden diseñarse en formatos muy diversos dependiendo del espacio disponible, de las necesidades de las plantas que queramos cultivar, del tiempo que esperamos dedicarle al huerto y la importancia que queramos que adquiera sobre nuestro jardín o espacio ajardinado. Podemos diseñar realmente verdaderos huertos a medida para ajustarlos a nuestro espacio y necesidades.

Para ayudaros a tomar una decisión os presentaremos brevemente las ventajas e inconvenientes de algunos de los formatos más comunes para los huertos.

El huerto bajo tradicional

Esta es una buena opción cuando no tenemos grandes limitaciones de espacio en el jardín pero no estamos muy seguros de nuestro compromiso con el huerto ya que es el más rápido y económico tanto de instalar como de desmontar. Necesitaremos asegurarnos, eso sí, de la calidad de nuestro suelo original y comprobar si necesita que hagamos algún aporte para mejorar sus características para el cultivo.

También hay que considerar que en este caso la postura de trabajo es bastante incómoda y requiere también más cuidado en el mantenimiento para que conserve un aspecto limpio y ordenado.

Huerto bajo

Huerto bajo

Las parcelas elevadas

En esta categoría hay que distinguir bien si estamos hablando de parcelas que están en contacto directo con el suelo natural o de jardineras o mesas de cultivo. Esto es importante porque en el segundo caso la profundidad disponible para las raíces estará limitada. Algunas plantas como las espinacas, el apio o las fresas pueden crecer sin problemas con al menos 30 cm de tierra. Otras, como las alcachofas, sandías o tomates pueden llegar a necesitar entre 60-70 cm de profundidad y algunas hasta 1 metro.

En este formato se mejora un poco la postura de trabajo, el mantenimiento es algo más fácil y nos aseguramos que hay un mayor espesor de sustrato de cultivo de calidad. Además se adapta fácilmente al espacio y necesidades que tengamos con gran versatilidad en tamaños y acabados. En el caso de las jardineras hay que tener en cuenta que cuanto más pequeñas sean o menor profundidad tengan mayor será el consumo de agua de riego.

Huerto medio

Huerto medio

Los huertos en altura

Esta opción es la más duradera y cómoda para trabajar y mantener el huerto. Nos asegura una profundidad suficiente para la mayoría de los cultivos y un consumo de agua de riego más parecido al de los huertos bajos. Este tipo de huerto adquiere bastante entidad en cualquier espacio verde por lo que merece la pena que el diseño quede bien integrado con el resto del espacio y que los materiales y acabados se escojan con atención.

Huerto alto

Huerto alto

Los huertos verticales

Este formato de cultivo puede resultar tentador por sus soluciones originales y sorprendentes para cultivar en espacios muy reducidos. Sin embargo, debemos tener siempre en cuenta que las instalaciones son más complejas y requieren más atención de riego y nutrientes que el resto de tipologías.

Cualquiera de estos formatos de cultivo se puede adaptar y personalizar para lograr el mejor efecto en cada caso. Lo que sí se debe considerar siempre es que, tanto si disponemos todos los cultivos juntos como si preferimos integrarlos en distintas partes del jardín, toda la superficie productiva debe ser accesible con facilidad y, a ser posible, sin tener que pisarla.

Por eso, para cerrar esta entrada del blog os dejamos un pequeño esquema orientativo de las distancias máximas y mínimas recomendadas, en metros, según la altura de trabajo (teniendo en cuenta que se pudiese acceder por ambos lados, si no el ancho de cultivo sería la mitad).

Escrito por: Andrea Palaín.

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